Editorial: ::: VACILACIONES PERNICIOSAS :::

Editorial

Finalmente, el gobernador regional Waldo Ríos Salcedo dio nuevamente marcha atrás en los nombramientos en las diversas entidades que dependen del gobierno regional y repuso en el cargo de Director del Hospital Regional “Eleazar Guznan Barrón” al médico César Acevedo Arellano, dejando sin efecto alguno la resolución que una semana antes había firmado para designar en ese cargo al también médico Marcos Domínguez Aguilar.

Lo grave es que la decisión del controvertido gobernador regional se adopta una semana y media después de haberse generado serios conflictos en el mencionado nosocomio que derivaron en una huelga indefinida del personal administrativo y asistencial, ad portas de las celebraciones de la Navidad, lo cual resultaba sumamente grave.

Y es que los trabajadores del mencionado nosocomio no estaban dispuestos a permitir que nuevamente la política menuda, esa que trata de sacar provecho por todos los medios de los presupuestos públicos, fuera a entrometerse para hacerle daño a la buena marcha que tenía el nosocomio.

Apenas se pudo conocer las intenciones del gobierno regional los médicos y trabajadores se levantaron y protestaron, advirtiendo que estaban dispuestos a tomar medidas radicales si la destitución del Dr. César Acevedo se concretaba como ya se había conocido por canales internos del sector salud regional.

Aun cuando se trataba de una decisión institucional, en realidad el retiro del Director no tenía argumento alguno que lo justifique, a pesar que se trata de un cargo de confianza que termina en el momento que el gobernante lo decida, empero, tratándose de una entidad asistencial se supone que deben existir motivos fundados que justifiquen un cambio de la manera repentina como se estaba haciendo.

El Director César Acevedo apenas si tenía cuatro meses en el cargo y en ese corto período su único pecado había sido mejorar la situación del nosocomio, sacarlo de una situación de precariedad extrema al no contar s ni siquiera con salas de operaciones para implementarlas con aporte de la propia entidad de salud.

De allí que nada hacía siquiera presagiar que el galeno podría ser cambiado, por el contrario, había ya emprendido un plan de trabajo que todos esperaban se concrete en el menor tiempo posible, empero, aun cuando no se le conocen faltas o denuncias de manejos indebidos, sorpresivamente llega una resolución que lo remueve del cargo y designa en su remplazo a Marcos Domínguez Aguilar.

Solo los médicos sabían la real dimensión de esta medida y estaba relacionada con la presencia de gente que le soplaba al oído a Waldo Ríos de la necesidad de contar con gente de su entorno para los efectos de manejar los contratos de personal y la adquisición de bienes y servicios, lo cual solo es parte de un rumor.

Lo cierto es que en medio de los cuestionamientos, fue el propio y flamante Director Marcos Domínguez quien anuncia su designación y toma la decisión de acudir al nosocomio para tomar posesión del cargo a sabiendas del estado de ánimo del personal, de su decisión de paralizar en contra de su designación y no optar por lo más cuerdo y prudente como era buscar el dialogo y el entendimiento habida cuenta que tenía en sus manos una resolución vigente que lo nombraba.

De la misma manera, el mencionado profesional debió recurrir al propio Waldo Ríos para que trate de mediar ante la masa de trabajadores, más aun cuando los medios de comunicación dieron cuenta de una declaración del presidente del Cuerpo Médico del hospital Regional, Dr. Leandro Pérez Rodríguez, en el sentido que el gobernador regional le había confesado que fue sorprendido para hacer este cambio y designar a un nuevo Director.

El Dr. Domínguez Aguilar debió solicitar previamente una precisión al gobernador regional porque lo que se estaba diciendo es que lo estaban utilizando políticamente y su nombre era manoseado por intereses subalternos, empero, no procedió de esta manera, por el contrario optó por el desafío y el enfrentamiento, terminando maltratado.

En efecto, pese a que el personal realizaba una protesta paralizando en el propio nosocomio, el Dr. Marcos Domínguez decide ingresar de incognito al nosocomio y se dirige a la Dirección para tomar su cargo, lo hace a pesar que días antes, ante la presencia de un fiscal había conseguido que los gremios de médicos y trabajadores acepten su ingreso al nosocomio en determinado día y hora.

El galeno se adelantó y generó las protestas de los servidores, se generaron gritos y enfrentamientos, debió llegar la Fiscalía y la Policía, empero, en medio de estos reclamos y la actitud del médico de negarse a abandonar la Dirección a pesar que así lo exhortaba el Fiscal, se generó un bochornoso incidente con el ingreso de tres personas desconocidas que levantaron en peso al médico y trataron de sacarlo por la fuerza.

Los empujones y empellones no eran propios de gente profesional y de instituciones de salud, fue necesario que la Policía se lleve detenidos a los sujetos y que el médico se retire luego de haber sido jaloneado para que concluya esta escaramuza, la cual, curiosamente, precedió a la llegada de una nueva resolución del gobernador regional Waldo Ríos dejando sin efecto el nombramiento anterior y designando nuevamente como Director a César Acevedo Arellano.

Cierto es que las decisiones del ejecutivo regional no tienen por qué fundamentarse, empero, en este caso se requiere de una explicación, no es posible que se altere y perjudique la buena marcha de las instituciones, especialmente de una entidad de salud, con medidas descabelladas e injustificables.

Es lamentable que una entidad como el hospital Regional se perjudique de esta manera solo por la informalidad que existe en el gobierno regional de Ancash cuando se trata de nombrar a los funcionarios de confianza, es evidente que Waldo Ríos no solo carece de cuadros técnicos e idóneos para las entidades regionales, sino que padece de una adecuada asesoría e inteligencia al momento de hacer cambios. Los ancashinos estamos hartos no solo que se cambie a los funcionarios en cuestión de meses, sino que existan estas vacilaciones perniciosas que están afectando seriamente los servicios a la población. Y pensar que esta informalidad se extenderá aun por tres años más.

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